Wednesday 25 april 2012 3 25 /04 /Abr /2012 04:02

La Palabra Universidad proviene del Latín: Universitas y esta compuesta de (unus) y verto (girando o convertido), osea girando hacia uno.

Por lo general, las universidades en estos tiempos carecen de una mística; y este hecho , evidente, es una de las causas en nuestro tiempo de inquietudes estudiantiles vayamos más allá de propuestas de campaña,  de la deserción universitaria y de la deficiente preparación profesional de la mayoría de quienes egresan de ellas.

 

Decia José Ortega y Gasset cuando, al analizar la decadencia europea de su tiempo (primeras décadas del siglo XX), en medio de ese escenario yermo de valores, él mira hacia la Universidad como “institucionalización del intelecto”, a la que le exige una interfaz con el entorno. Ortega en su ensayo “Misión de la Universidad” quiere a ésta inmersa con la realidad histórica y en íntimo contacto con la existencia pública.

La situación de muchas universidades de LatinoAmerica indica que carecen de una bandera, de una razón espiritual en la base y de un ideal en la cumbre que la sepa ennoblecer. En concreto: de una mística.

La Universidad en la casi totalidad de los países LatinoAmericanos, no tiene respuesta alguna que sea satisfactoria a los interrogantes de la mayoría de las nuevas generaciones. Existe un estado crítico generalizado, que incluye la desorientación en universidades en todo el Globo, Especialmente en las que suelen en algunos países de Iberoamérica presentarse como modelos destacados.

 

Werner Weber -profesor de la Universidad de Gotinga (Alemania) hace unas semanas expresó que la Universidad en su país, consolidó nuevamente su orden político y social, hecho que quedó demostrado por la abundante literatura que se ha ocupado de recoger los problemas de reforma, de la crisis y del destino que dicha gran casa de estudio venía señalando; caso similar a Universidades francesas.

 

Por el momento lo que nos acontece es que la crisis de la Universidades se ha transformado en uno de los problemas centrales de la sociedad contemporánea de la región. Tal crisis es más honda en nuestro pais puesto que ellas siempre han vivido a la sombra lejana de Estados Unidos y, ante este mundo globalizado no han logrado aún introducir en su organización los conocimientos profesionales, científicos, técnicos, culturales y modificaciones indispensables que “nuestro” tiempo exige.

La universidad en los tiempos remotos de la Grecia Aristotelica antes de la excistencia de todo pensamiento tecnologico, los maestros se ocupaban de ese saber que involucra al estudiado al conocimiento, que es la Universidad para nosotros.

Lo escriben asi:  La universidad es, desde tiempos remotos, una corporación de academias o facultades   para compartir instalaciones académicas y alojamiento.

En Grecia antigua aparecieron las academias, y las escuelas de avanzada, lo que más tarde promovió  la fundación de diferentes universidades, proyectos intelectuales, religiosos o no, desde el año 70 a.C. hasta el siglo XIII aproximadamente.


Este entonces fue la muerte de la universidad  la aparicion de las escuelas de avanzada. con este movimiento renacentista el surgimiento de las profesiones llamadas “liberales"

 

Consideraba el citado José Ortega y Gasset:, hace 80 años. “Cuando hechos tan repugnantes se producen y además con frecuencia, no tiene nadie en particular la culpa  sino la Institución misma que está mal planteada”.

 

 

 

 

Por ponchocorps
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Tuesday 17 april 2012 2 17 /04 /Abr /2012 05:41

Deseo del otro

Porque te tengo y no
porque te pienso.
Corazón Coraza, Mario Benedetti.

I.
Hay quien espera que su pareja renuncie, en nombre del amor, a su condición deseante. Es, de hecho, un fenómeno relativamente común: las mujeres se enojan porque sus novios miran a otras mujeres, incapaces de aceptar que ellas no son —ni pueden ser— el único referente de lo deseable; y los hombres, los hombres apenas descubrieron hace unos cincuenta años que las mujeres también podían desear, pero durante siglos equipararon a la mujer perfecta con la mujer no-deseante: una muñeca frágil de cristal, una esposa resignada. Hasta la fecha, temen tanto a la mujer deseante que prefieren tirarla a loca y desdeñar sus inquietudes —incomprensibles para ellos— antes que tomarla en serio.
La idea del amor incondicional se rige bajo esa misma lógica perversa: el que ama incondicionalmente pasa a estar en función del otro, le ofrece lealtad ciega, aun cuando eso lo suprima o aun cuando atente contra sus propios intereses. Cual caballo, el que ama incondicionalmente se pone anteojeras para nunca más mirar a otro lado, ya no se diga mirar para adentro.
Dicha pretensión —sobra decirlo— es imposible y se convierte pronto en un nido de frustraciones. El problema comienza, quizá, desde el momento en el que nos creemos el cuento de «la media naranja», pues para que tal cosa existiese, tendría que empatar a la perfección con nuestros deseos, vaciarse de los propios. Como eso no ocurre, nos enojamos. Nos enojamos porque el otro quiera ver el futbol cuando nosotros queremos ir al cine, porque le de tanta importancia a la familia cuando nosotros querríamos ahorrarnos las comidas y los bautizos, o hasta porque no adivine que estamos de mal humor y llegue, el infeliz, cantando como si nada.

 

II.
Para Hegel, el reconocimiento del otro no llega sino a través de la confrontación y del disentimiento; de la lucha a muerte, entendida simbólicamente. La autoconciencia requiere experimentar la autonomía de su objeto para poder desearlo, pero eso sólo ocurre cuando éste se opone a las categorías propias, cuando dice «no». Un perro nunca dice «no», lo que me permite suponer que mueve la cola cuando está contento y que si pone esos ojitos es porque se siente culpable (?). Pero un humano puede refutar mi hipótesis inicial y con ello, mostrar su autonomía. Cuando eso sucede, se abre paso a la intersubjetividad, al odio o al amor, a la amistad, al comercio o al contrato. Para desear al otro, el otro debe también ser, manifestarse con indepedencia de mí.
Esto tiene dos implicaciones inmediatas. En primer lugar, si la autonomía es una variable esencial para el deseo, entonces estamos condenados a no desear a aquel que nos ame incondicionalmente, como tampoco desearíamos a una media naranja si existiese, porque no ofrecería intersubjetividad, no daría lugar al intercambio. Esto refuta la pretensión descrita en el apartado anterior: no, en el fondo no queremos a un no-deseante, queremos a alguien que desee, pero nos da miedo. Por eso los hombres con esposas perfectas se consiguen amantes, para buscar el deseo, caprichoso y rebelde como todo deseo, que sus mujeres parecen no tener. Pero también por esa misma razón nunca se casan con la amante, porque lo que verdadedamente los interpela también los pone en jaque, prefieren tenerlo de lejitos.
En segundo lugar, de acuerdo con lo explicado, todo encuentro entre dos autoconciencias es violento, esa es su definición. Si no, no es encuentro. La violencia aparece en la medida en la que el otro supone siempre un límite para el yo, algo con lo que éste se estampa. Cosa semejante sostiene Sartre cuando dice “El infierno son los otros” . Lo son porque son lo externo, lo que no puedo poseer o controlar, lo inhóspito. Me enfrento con ellos pero al mismo tiempo me espejeo sin remedio en sus gestos y en su reconocimiento. Es una dinámica exhaustiva e irresoluble, porque por una parte intento reducir el espacio entre los dos, disolver el disentimiento, y por la otra intento librarme, siempre sin éxito, de la carga de la identificación y de la copatía.

 

III.
Amaya Ortiz de Zarate, psicoanalista lacaniana, hace una diferencia entre el deseo del yo y el deseo del Sujeto. El deseo del yo nace del narcisismo primario y tiene una lógica de espejo (su constitución corresponde al estadio del espejo de Lacan y no en vano parte del mito de Narciso). Todo lo que el yo desea, es lo que de un modo u otro puede ser asimilado, representado y anticipado a voluntad. Y lo desea todo, sin exclusión ni límite, ya que su particular lógica es la identificación.
El deseo del Sujeto, en cambio, es el deseo del inconsciente, el deseo sexual. Su lógica ya no es la identificación, sino todo lo contrario, es la derivada de la inscripción de la diferencia radical, de la exclusión. En psicoanálisis, uno deviene sujeto tras la exclusión de la escena originaria que introduce al tercero (el padre), cuya función principal consiste en presentar la diferencia sexual, evidenciar el deseo de la madre (su carencia) y decirle al niño: “no, tú no lo eres todo”. Lo que caracteriza al deseo sexual, diría Amaya, es que el dolor está ahí desde el principio, pues supone, de entrada, una falta esencial en el ser. El amor verdadero —concluye— sólo empieza tras la renuncia a la posesión, al control absoluto, a la identidad con el objeto. Pero ese amor sólo puede ser vivido por el yo con dolor (tema tratado un poquito aquí) y si somos capaces de sostenerlo es desde nuestra posición de sujetos barrados.

 

IV.
Todo encuentro es un desencuentro y como tal, supone una decepción (como lo muestra su forma inglesa «disappointment»). El otro representa, a priori, un desfase y una frustración. El otro es un fracaso para el yo, quien, como ya dijimos, quiere devorarlo todo. Sin embargo, dicho dolor no tendría por qué adquirir un carácter traumático, y si lo adquiere no es culpa del otro sino de la inflexibilidad de nuestro ego, de nuestra incapacidad para amar, es decir, para ver verdaderamente a los demás. Para que pueda haber compenetración, hace falta aceptar nuestra propia finitud (yo no soy todo, yo no soy el otro), así como la independencia de nuestro objeto, la falta de concordancia entre sus categorías y las nuestras, entre sus intereses y los nuestros.
Para ello, es menester depurarnos de esas ideologías totalitarias que nos vuelven intolerantes a la parcialidad, ideologías de príncipes azules, de buenos y malos y de happily ever afters. Es importante renunciar a la lógica del confort sin aristas, tan propia de la modernidad (véase Esfuerzo) y atravesar así el dolor que implica nuestro propio deseo, que aunque inconveniente, es también emancipador, pues nos vincula con los otros y nos abre puertas para la cocreación y para el aligeramiento del yo, esa masa espesa. Sería hermoso poder llegar a decirle a alguien, con esto en mente: “por ti, estoy dispuesta a atravesar la decepción, o sea, a amarte desde el otro lado, ahí donde te encuentro y no te encuentro, ahí donde eres más allá de mí y a veces en contra mía, ahí donde la noche pasa y yo te tengo y no”.

 

«Guía de cómo ocultar exitosamente tu condición deseante».

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(Emily Dickinson) version @PonchoCorps Gracias Nere.

Por ponchocorps
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Friday 13 april 2012 5 13 /04 /Abr /2012 19:57

Cosas que hacer cuando el Internet está caído

 

Porque llorar y correr en círculos ya pasó de moda, acá desde GeeksRoom nos dan algunas ideas de lo que podríamos hacer mientras no tenemos Internet. Quizás  lo que hago más seguido es preguntarle a dios, ¿por qué yo?

 ¿Y ustedes?


Por ponchocorps
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Friday 13 april 2012 5 13 /04 /Abr /2012 19:50

¿Cómo sería Twitter si lo hubieran inventado en los ochentas?

 

 

Squirrel Monkey hace una animación en la que nos presenta su visión de cómo hubiera sido Twitter de haber sido inventado en la década de 1980, es una interpretación muy… realista, por decir algo.

 

 


 

 

Quizás los más nostálgicos hayan recordado con amor el sonido de los discos de mientras eran leídos por las computadoras o los colores y las clásicas y horribles pantallas usadas en la época. no cabe duda de que hemos llegado lejos en los últimos 30 años. Este video me recordó aquel artículo acerca de cómo serían las redes sociales de haber sido creadas en 1997, que tiene resultados geniales y nos ofrece un punto intermedio entre esta visión y la actualidad.

Por ponchocorps
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Friday 13 april 2012 5 13 /04 /Abr /2012 19:42

Cover de «Come together» de los Beatles tocado por robots

Para ustedes.

 

 

The Hubos es una banda poco convencional, empezando porque son una banda de robots. De hecho son la banda robótica de la Universidad de Drexel y están interpretando uno de los clásicos de The Beatles: Come together usando una batería (además de las de los robots), tubos de PVC y un sintetizador de voz.

 

Los robots no son operados por personas, sino que son autónomos, controlados por un sobftware escrito por los estudiantes universitaros para que interpretaran la canción. Cada sonido en el video fue hecho por los robots.

 

 


 

 

Me pregunto: si The Beatles hubieran sido una banda robótica ¿quién hubiera sido su Yoko Ono?

Por ponchocorps
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